Siempre nos acordaremos de nuestra experiencia en Urbieta. Fuimos por una recomendación de una guía de Bilbao, y hay que decir que yo me temía lo peor estando en pleno casco antiguo, pero me equivoqué totalmente. Es un sitio pequeñito con un personal súperamable y acogedor. Parece que estés comiendo en familia y muy bien tratado. Pedimos txakolí mientras esperábamos que se liberara una mesa, y luego un surtido de raciones típicas (mejillones, bacalao al pilpil, lengua, pimientos rellenos, chuletillas de cordero…). Lo mejor para mí los pimientos rellenos mmmmmm…

 

Al final salimos a 26 por cabeza incluidos los postres y bebidas, lo cual me parece bastante bien. Al final acabamos conversando y todo con otros comensales y el dueño. En resumen, disfrutamos muchísimo de esta experiencia bilbaína.

Muy recomendable

P.R., Motril
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